Nuevo proyecto Hamabi: patchwork zero waste

Hoy te voy a presentar el nuevo proyecto, dentro de Hamabi, que voy a hacer a lo largo de este año.

Llevo meses deseando empezarlo pero no había tenido el tiempo necesario. Ahora, en año nuevo, con la temporada de navidad atrás, ha llegado el momento. Puede que me lleve meses antes de presentarlo en sociedad, pero quiero hacerlo despacio y con mimo.

Es un proyecto de colaboración con 3 marcas de moda geniales (te hablaré de ellas más adelante), que me han dejado sus retales y restos de tejidos para que yo les de una nueva vida.

La industria textil es una de las más contaminantes del planeta, genera miles de toneladas de deshechos y este es mi pequeño granito de arena para reutilizarlos y tomar conciencia de ello. Otro día te cuento más detalles, porque es increíble.

Además, el patchwork es una técnica que surgió de la reutilización de tejidos. Se aprovechaban todas las prendas de vestir que ya no podían usarse para recortar todas las partes buenas, hacer trocitos y darles una segunda vida. Por eso son piezas que mezclan muchos colores y estampados, se hacían con lo que se tenía a mano.

Es una técnica lenta, laboriosa, paciente. Lo contrario a la moda actual y sus tendencias pasajeras. Pero es preciosa y cada pieza se convierte en una pieza de arte que dura muchos años.

Los primeros pasos del trabajo son poco agradecidos pero imprescidibles.

Primero hay que lavar todos los tejidos. Cada uno tiene una composición diferente y puede “moverse” y encoger un poco con los lavados, así que es importante hacer este paso antes de coserlos entre ellos, para que luego no vaya cada uno por su lado y la costura quede descompensada y arrugada.

Después, hay que planchar y repasar cada trocito (que en este caso eran totalmente irregulares) para aprevechar lo máximo posible. Cortar esquinas, curvas, partes rasgadas, etc y quedarse con todos los trozos rectos que salen. Yo me he dejado llevar por los tejidos y he sacado tiras larguísimas, cuadrados y rectángulos de todos los tamaños y proporciones.

En el patchwork tradicional se suelen seguir patrones muy geométricos y regulares, pero yo voy a dejarme guiar por las piezas que han salido.

¡Luego ya llega la parte divertida!

He empezado por separar los tejidos en varios montones para hacer diferentes gamas de color y, con ellas, piezas diferentes. Luego, con cada una, he empezado a jugar, colocar y ordenar para ir creando piezas que acabarán siendo mantas preciosas.

Acabo de empezar pero ya quiero pasarme toda la semana en el taller cosiendo sin parar.

Otro día te cuento cómo sigue el proceso…

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