COLECCIÓN MOMENTOS DEL VERANO

Esta colección evoca el verano. Los momentos y lugares que recuerdan el calor, los amigos, los amores, las siestas y las aventuras.

Puedes usarla para echar la siesta con las persianas bajadas y los pies al aire. Pero llegará el invierno y cuando la uses en el sofá viendo una peli, también te calentará el cuerpo y el corazón.

FERRAGOSTO

Me encanta esa palabra que lo dice todo: Mediodía, solazo, playa (o barco, si tienes más suerte!), chapuzones y sandía. Un libro, un sombrero de paja y el pelo mojado. Rayas rojas del calor. El cielo azul sin una nube, el agua en calma y el sol de jefazo.

FOREST

Una excursión con sandalias cangrejeras, gorra y mochila. Con picnic facilón de bocatas, cervezas y limonada. Andar varias horas, buscar la sombra y encontrar un riachuelo donde meter los pies, hacer saltar las piedras y buscar renacuajos.

Verde, mucho verde. Y azules diferentes para el cielo y el agua dulce. Con el sol asomando a puntitos entre las hojas.

Ese momento de cerrar los ojos apoyado en un árbol… ¿Nos perdemos un rato?

SPLASH!

Dame cualquier piscina. La municipal de tu barrio. La de un amigo que os deja colaros. La del camping al volver de la playa. La del hotel con animación. Esa de foto paradisíaca con cascada y vistas al mar.

Poder tirarte de cabeza o en bomba cuando te mueres de calor. Hacer competiciones de buceo. Creerte nadadora de sincronizada con tus amigos. Tumbarte en el borde cuando ya estás arrugado.

Rayas rojas, varios azules para saber dónde saltar, el césped, la limonada y el bañador. Más alegría no cabe en estos colores.

LA DUNA.

Subir arrastrando los pies. Llegar hasta arriba para notar el viento. Llevarte arena en los bolsillos y encontrarla cuando llegas a casa (¡es un super recuerdo! ¡Barrerla no cuesta nada!). Meter la mano para sentir el frío más abajo. Hacer la croqueta y hacerte fotos de influencer mientras baja el sol.

Rayas suaves en beige, toques de azul como bloques de mar y cielo, y ondas al viento. La duna es atardecer de verano, viento, calor y suavidad.

LA NOCHE DE VERANO.

Puede ser en Nueva York o en el pueblo. Si ya estás de vacaciones o atrapado en la ciudad. Siempre puedes cenar y salir a por un helado. Darte una vuelta por las fiestas del barrio. Bajar con una silla a tomar el fresco. Pasear al perro en silencio.

Después de un día intenso, no vale dormir directamente (ya hecho echado la siesta, ¿te acuerdas?) así que la noche sigue siendo otra aventura que saborear.

El parque verde, el cielo azul y lleno de estrellas amarillas, el reflejo del mar ¿Quién tiene (un) sueño?