Os presento la colección de verano. He buscado los 5 momentos y lugares que evocan el calor, los amigos, los amores, las siestas y las aventuras. ¿Te apuntas?

Al final del post, os dejo los 5 carteles en forma de descargable para el móvil. Para usarlo ya y soñar con las vacaciones. Para que en septiembre no se olviden o para calentarte el corazón en enero.

FERRAGOSTO

Me encanta esa palabra que lo dice todo.

Mediodía, solazo, playa (o barco, si tienes más suerte!), chapuzones y sandía. Un libro, un sombrero de paja y el pelo mojado. ¡Que no se te olvide la crema!

Rayas rojas del mediterráneo. El cielo azul sin una nube, el agua en calma y el sol de jefazo.

Yo me voy ya.

FOREST

Una excursión con sandalias cangrejeras, gorra y mochila. Con picnic de bocatas, cervezas y limonada. Andar varias horas, buscar la sombra y encontrar un riachuelo donde meter los pies, hacer saltar las piedras y buscar renacuajos.

Verde, mucho verde. Y azules diferentes para el cielo y el agua dulce. Con el sol entrando a puntitos entre las hojas.

Ese momento de cerrar los ojos apoyado en un árbol… ¿Nos perdemos un rato?

LA DUNA.

Subir arrastrando los pies. Llegar hasta arriba para notar el viento. Llevarte arena en los bolsillos y encontrarla cuando llegas a casa (¡es un super recuerdo! ¡Barrerla no cuesta nada!). Meter la mano para sentir el frío más abajo. Hacer la croqueta y hacerte fotos de influencer mientras baja el sol.

Rayas suaves en beige, toques de azul como bloques de mar y cielo, y ondas al viento.

La duna es atardecer de verano, viento, calor y suavidad.

SPLASH!

Dame cualquier piscina. La municipal de tu barrio. La de un amigo que os deja colaros. La del camping al volver de la playa. La del hotel con animación. Esa de foto paradisíaca con cascada y vistas al mar.

Poder tirarte de cabeza o en bomba cuando te mueres de calor. Hacer competiciones de buceo. Creerte nadadora de sincronizada con tus amigos. Tumbarte en el borde cuando ya estás arrugado.

Rayas rojas, varios azules para saber dónde saltar, el césped, la limonada y el bañador. Más alegría no cabe en estos colores.

Piscina. Splash. Punto.

LA NOCHE DE VERANO.

Puede ser en Nueva York o en el pueblo. Si ya estás de vacaciones o atrapado en la ciudad. Siempre puedes cenar y salir a por un helado. Darte una vuelta por las fiestas del barrio. Bajar con una silla a tomar el fresco. Pasear al perro en silencio.

Después de un día intenso, no vale dormir directamente (¡ya hemos echado siestas!) así que la noche sigue siendo otra aventura que saborear.

El parque verde, el cielo azul y lleno de estrellas amarillas, el reflejo del mar…

¿Quién tiene (un) sueño?

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